Un buen contador es quien hace que sus clientes no paguen impuestos

En este  mundo encontramos todos tipos de clientes, los que son desconfiados, los cumplidos y los que se creen más expertos que su contador, pero hay un tipo de personas que piensan que  “un buen contador es quien hace que sus clientes no paguen impuestos”, cuántas veces no hemos escuchado esa frase…

El otro día,  conversaba con un cliente hablando de lo que le salió a pagar en su pago provisional, en dicha platica me comentaba que en ese momento no tenia dinero que si lo presentaba en ceros y en unos días pagaba lo pendiente para regularizarse, le dije que estaba bien, ya en la platica  me dijo:

¿Por qué algunas personas dicen que un buen contador es aquel que hace que sus clientes no paguen impuestos?

Con una mirada de insinuación y una sonrisa en mi cara le dije, la personas tienen ese mal concepto, no depende del contador si no de la actividad del cliente. Si al cliente le sale pagar impuestos es por que tiene utilidad, pero existen varias mañas o actividades incorrectas de las cuales yo no recomendaba y  no hacia, ya que mi trabajo era  transparente. Gracias a esto le daba la seguridad a mis clientes de tener una calidad en el trabajo.

 

Cuántas de las veces no la hacemos de Dra Corazón, o de Maestro para que los clientes entiendan, es por eso que quiero comentar acerca de el NO PAGAR IMPUESTOS.

 

Cuando no pagamos nuestros impuestos los 17 de cada mes  estas expuesto a que lleguen Recargos y Actualizaciones, la segunda se puede calcular por medio de los INPC que se publican mes con mes, mientras que los recargos se suman en 1.13% del total que nos dio a pagar en los impuestos por cada mes que se ha dejado de cumplir la obligación. Es así que a final de cuentas pagarás los impuestos más las actualizaciones y recargos.

 

Los 3 escenarios  si no pagas impuestos son:

Los  Recargos y Actualizaciones  son los más comunes o se podrían decir los más light, pero cuando las cosas empiezan a subir a otro nivel llegan:

  • Multas
  • Embargos precautorios
  • Auditorias

Estos si son preocupantes ya que pueden  poner en riesgo nuestro patrimonio.

 

Antes de llegar a estos niveles, recibimos las famosas “Invitaciones del SAT” ,  las cuales  mencionan que has faltado al pago de impuestos y debes hacerlo cuanto antes, en si es un recordatorio de una deuda y que debemos pagar.

 

En cambio las Multas es cuando la autoridad no nos esta solicitando el pago o la presentación de una declaración, si no que ya existe una sanción y el monto de las multas puede ir dependiendo según la obligación que hayamos omitido, por ejemplo una multa por no presentar una declaración anual va de los 1,300 hasta los 23,000 pesos.

En cambio los Embargos Precautorios, son conocidos como ordenes de ejecución y son para garantizar el pago de los créditos fiscales y se dividen en dos:

  1. Embargo precautorio
  2. Remate y embargo

El embargo precautorio es cuando el SAT solo asegura los bienes para que pagues tus multas.

Esto según el artículo 145 del Código Fiscal de la Federación explica a detalles en qué momentos procede el embargo precautorio, y entre los bienes que puede embargar se encuentran:

  1. Bienes inmuebles. ( casas, terrenos etcétera…)
  2. Acciones, bonos, cupones vencidos y en general créditos de inmediato y fácil cobro.
  3. Derechos de autor sobre obras literarias, artísticas o científicas.
  4. Obras artísticas, joyas, medallas, etcétera.
  5. Dinero y metales preciosos
  6. Depósitos bancarios y en general toda clase de dinero que se encuentre en cuentas bancarias.
  7. Bienes muebles. Tales como carros, muebles, etcétera.

 

 

El remate y embargo es cuando el SAT ademas de recoger los bienes los vende con el fin de cobrarse los impuestos que se dejaron de pagar.

 

Por ultimo tenemos las Auditorias, que es cuando el SAT ejerce “Facultades de revisión” y es cuando revisará toda tu contabilidad con lujo de detalle, intentando sacar todo los errores posibles para garantizar que no se tengan deudas con el, lo cual lo  hace una pesadilla.

 

Así que lo más recomendable es ir al corriente, pagar tus cuentas y agradecer por tener un buen contador. Admitámoslo, somos pocos honestos en este mundo fiscal.

 

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